Mural de aves urbanas

En el entorno de las acciones del proyecto Pinto en Verde dirigidas a mejorar la conectividad ecológica del arroyo Culebro e incrementar las oportunidades de refugio de su fauna, encontramos el mural biodiverso de aves urbanas creado por la empresa especialista en graffiti Olor a Pintura. El mural, en el que ha colaborado la ciudadanía pinteña, es una ilustrativa muestra de la diversidad de aves que podemos encontrar en los entornos urbanos y periurbanos de Pinto.

 

¿Qué son las aves urbanas?

Aunque normalmente asociemos la presencia de fauna silvestre a las áreas naturales, lo cierto es que, agudizando los sentidos podemos encontrar en nuestros pueblos y ciudades un amplio abanico de especies que conviven con nosotros, incluso en los ámbitos más humanizados. En el caso de las aves, muchas de ellas han encontrado refugio tanto en zonas verdes urbanas y arbolado viario como en los propios edificios que habitamos.

En ese aspecto, podemos encontrar un gran número de especies distintas, pertenecientes a diversas familias, algunas de las cuáles hemos representado en este mural. Pequeñas aves pertenecientes a la familia de los páridos (Paridae), como el carbonero común (Parus major) y el herrerillo común (Cyanistes caeruleus), o a la familia de los muscicápidos (Muscicapidae), como el petirrojo europeo (Erithacus rubecula) o el papamoscas gris (Muscicapa striata), son aves propias de ámbitos arbolados, y en pueblos y ciudades encuentran refugio en parques y jardines. 

Otras aves como la urraca común (Pica pica) perteneciente a la familia de los córvidos (Corvidae), muestra una gran versatilidad en prácticamente cualquier ambiente urbano. Podemos encontrarlas tanto en zonas periurbanas de carácter agrario, hasta en zonas de parques y jardines o arbolado viario. 

El caso de los vencejos (Apus spp.), aviones (Delichon spp.; Riparia spp.) y golondrinas (Hirundo spp.), es muy especial, ya que la convivencia con estas aves resulta aún más estrecha: su hábitat está estrechamente ligado al nuestro; son, en cierto modo, nuestros verdaderos vecinos, pues viven en las edificaciones. 

Algunas rapaces nocturnas también han conseguido adaptarse a los entornos urbanos, y no es difícil escuchar el canto del autillo europeo (Otus scops) o del mochuelo europeo (Athene noctua) emanando de un árbol de nuestra calle o de la grieta de un campanario.

¿Por qué son importantes las aves urbanas?

Las aves forman parte del ecosistema y, como tal, son una pieza esencial para su equilibrio y correcto funcionamiento. Un ecosistema sano depende de que todas las poblaciones que lo componen se encuentren en buen estado. La biodiversidad urbana es también parte de ese conjunto, por lo que resulta fundamental favorecer su conservación mediante acciones que faciliten la presencia y permanencia de estas especies en nuestras ciudades.

  • Contribuyen al control de plagas.
    Las aves insectívoras, como los aviones, golondrinas y vencejos, ayudan a regular las poblaciones de insectos, especialmente durante los meses más cálidos, cuando las sequías favorecen su proliferación. Son un insecticida natural, eficaz y sostenible.
    Por su parte, otras especies omnívoras o de mayor tamaño, como las rapaces nocturnas, también desempeñan un papel importante al majuelos o los serbales pueden colonizar nuevos espacios, enriqueciendo la diversidad vegetal del entorno urbano.
  • Mejoran la salud y el bienestar de las personas.
    Observar aves tiene un impacto positivo en la salud mental. Un estudio publicado en la revista Bioscience demuestra que ver aves ayuda a reducir la ansiedad y la depresión. Disfrutar del contacto cotidiano con la naturaleza, ya sea mirando a los pájaros desde la ventana, observándolos en el parque o mientras paseamos por el barrio, puede mejorar el estado de ánimo y el bienestar general, incluso en entornos urbanos muy poblados.

¿A qué amenazas se enfrentan las aves urbanas?

Según la actualización del 10 de octubre de 2025 de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), más del 60 % de las poblaciones de aves del mundo se encuentran en declive.
En el caso concreto de España, la cifra sigue siendo preocupante: alrededor del 40 % de las especies muestran una tendencia descendente.

A escala global, entre las principales amenazas para las aves se encuentran la contaminación, la presencia de especies invasoras, las enfermedades, la caza y captura de fauna silvestre, la agricultura y la acuicultura intensivas, las perturbaciones humanas, el desarrollo urbano y comercial y el cambio climático, junto con fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes.

Muchas de estas presiones se intensifican en los entornos urbanos, por lo que resulta fundamental frenar la expansión descontrolada de las ciudades y planificar los nuevos desarrollos con un enfoque que integre la biodiversidad desde el diseño.
En los núcleos urbanos ya consolidados, es igualmente importante ampliar las áreas verdes y renaturalizadas, e implementar soluciones constructivas basadas en la naturaleza que favorezcan la presencia y reproducción de la fauna, especialmente de las aves.

Algunas de las amenazas a las que se enfrentan las aves urbanas:

  • Urbanización: produce un drástico cambio en el uso del suelo y, en consecuencia, una pérdida de hábitat con escaso margen de adaptación. Esto conlleva la desaparición de refugios y la falta de materiales para la construcción de nidos.
  • Destrucción de nidos: por desconocimiento o miedo a la suciedad, nidos de golondrinas, aviones o vencejos son retirados de fachadas y cornisas, privando a estas especies de su hogar y a la ciudadanía de su valiosa función insecticida natural. Estos actos, además, están penados por la ley, aunque en muchas ocasiones quedan impunes.
  • Uso de insecticidas: reduce drásticamente la disponibilidad de insectos, principal fuente de alimento para muchas especies insectívoras.
  • Contaminación lumínica: altera los ciclos naturales de canto, sueño y migración, y provoca estrés y desorientación en numerosas especies.
  • Especies invasoras: compiten de forma agresiva por los recursos, espacios de nidificación y alimento, ejerciendo una fuerte presión sobre las poblaciones autóctonas y dificultando su supervivencia.

¿Cómo podemos ayudar a las aves urbanas?

  • Planta especies con fruto que sirvan de alimento para las aves. Arbustos y árboles como el guindo, el majuelo, el serbal o el lentisco ofrecen bayas y semillas muy apreciadas por muchas especies.
  • Instala refugios. Las cajas nido son una excelente opción y existen modelos adaptados a diferentes especies: algunas pueden adosarse a edificios, como las de vencejos, y otras colgarse de árboles, como las destinadas a páridos.
  • Respeta el carácter silvestre de las aves. Observarlas sin molestarlas es la mejor forma de disfrutar de su presencia. Evita ofrecerles alimentos inadecuados o poco nutritivos, como pan o restos de comida procesada, ya que pueden causarles problemas de salud.
  • Protege la vegetación espontánea. Las plantas que crecen en descampados, jardines, eriales o alcorques urbanos proporcionan refugio, alimento y lugares de descanso a numerosas especies de aves e insectos beneficiosos.
  • Apoya la agricultura ecológica. Elige productos orgánicos y apoya a los agricultores que emplean prácticas sostenibles, como la reducción del uso de pesticidas y productos fitosanitarios perjudiciales para la fauna silvestre.
  • Reduce tu huella de carbono. Pequeños gestos cotidianos, como apagar las luces innecesarias, usar el transporte público, desplazarte en bicicleta o reducir el consumo de carne, contribuyen a frenar el cambio climático y a proteger los ecosistemas de los que dependen las aves.
  • Conocer para conservar. La educación y la divulgación son fundamentales. Compartir conocimientos sobre la importancia de las aves urbanas y su papel en el equilibrio ecológico ayuda a despertar conciencia y compromiso colectivo hacia su protección.

 

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